Crear sin ruido alrededor
Mi filosofía musical
El piano como punto de partida, la inteligencia artificial como banda virtual y la música como una manera de recordar que la vida es hermosa.
La música siempre fue una forma de expresión para mí. No necesito un gran escenario para sentir que una obra está viva. Mi lugar natural es el estudio en casa: un espacio donde puedo escuchar, corregir, aprender y dedicarle a cada idea el tiempo que necesita.
¿Por qué no hago recitales en vivo?
No me atrae demasiado el tumulto de gente. Además, un recital implica transportar teclados, soportes, cables y equipos, organizar horarios y, muchas veces, permanecer toda la noche fuera de casa. El valor económico de un show no siempre compensa ese esfuerzo.
En casa el trabajo es más lento, pero también más profundo. Puedo estudiar una armonía, cambiar una estructura, repetir una toma y buscar un resultado musical superior. No existe necesariamente una retribución económica, pero eso no es lo que más me importa. El premio está en escuchar una idea terminada y sentir que logró expresar lo que imaginaba.
¿Por qué hacer música con inteligencia artificial?
Porque la inteligencia artificial puede producir cosas hermosas cuando se la trabaja con sensibilidad, paciencia y conocimiento musical. No basta con pedir una canción y aceptar cualquier resultado. Hay que saber qué función debe cumplir cada instrumento, qué tipo de groove necesita la obra, cómo debería desarrollarse la armonía y qué clase de voz puede transmitir mejor el mensaje.
Como pianista, puedo expresar una base mediante el cifrado americano, tocar acordes y definir una dirección. Pero el acompañamiento del piano no es toda la música. El bajo, la batería, las guitarras, los arreglos, las texturas y la voz crean un organismo completo. La IA me ayuda a reunir esas funciones y actúa como una banda virtual.
Creo que amplía lo que un músico independiente puede construir cuando no dispone de una banda, un estudio grande o un equipo completo de producción.
El conocimiento sigue siendo humano
Mi experiencia con el piano, el cifrado americano, la improvisación, el MIDI y la producción me permite escuchar críticamente los resultados. La herramienta puede generar sonidos, pero soy yo quien decide qué sirve, qué emoción falta y hacia dónde debe ir la obra.
Chiara Luce Badano como musa
Buscaba una musa que me inspirara a trabajar en la música y crear contenido de una forma sana. Encontré esa inspiración en la vida ejemplar de Chiara Luce Badano. Su figura me permitió unir tres cosas: divertirme produciendo, contemplar y orar.
Las canciones dedicadas a Chiara no pretenden reemplazar su historia ni hablar en su nombre. Son expresiones artísticas nacidas de lo que su vida despierta en mí: esperanza, juventud, entrega, alegría y luz.
Lo que deseo provocar
Cuando alguien termina de escuchar una canción mía, quisiera que sienta unas tremendas ganas de vivir, aunque sean momentáneas. Que el groove lo envuelva y le permita comprender que la vida puede ser linda a través de la música.
Yo pongo las manos sobre el piano; la inteligencia artificial completa la banda que imagino. La música hace el resto: recordarnos, aunque sea por un instante, que la vida es hermosa.